La importancia de firmar un contrato


Cuando estaba pensando en el tema de este post, la importancia de firmar un contrato, me vino a la mente la obra de Oscar Wilde, “La importancia de llamarse Ernesto”. En realidad, en su título original, hay un juego de palabras “The importance of being Ernest” (la importancia de ser Ernesto), suena igual que “The importance of being earnest” (la importancia de ser honesto).

Pero, ¿por qué te cuento todo esto? Porque este último título “la importancia de ser honesto” está directamente relacionado con el tema que quiero tratar hoy: la firma de un contrato.

Si estás montando un negocio en el que vas a prestar servicios, piensa en el contrato cuando vayas a ofrecer esos servicios.

Y si piensas que por vender productos no te afecta, te equivocas: si alguien te va a prestar un servicio a ti, vendas productos o servicios, piensa en firmar un contrato.

El contrato, un seguro.

El contrato, un seguroSí, el contrato te favorece, es un seguro para ti. Y da igual que seas la parte que cobra o la que paga, la que ejecuta el servicio o la que lo recibe: el contrato te protege siempre.

El contrato únicamente no te protege cuando no estás haciendo las cosas con honestidad. De ahí la importancia de ser honesto.

Te voy a poner un ejemplo real.

Hace poco se puso en contacto conmigo una persona que sabe que me dedico al diseño web. Me contó que la persona que gestiona el negocio en el que trabaja tenía un problema con el diseñador. Habían acordado que les haría la web y unas fotos para incluirlas en dicha web.

Pasados 5 meses el diseñador no había hecho nada más que comprar el dominio y el hosting (y los había puesto a su nombre, o como un revendedor, por lo que pude entender). Había hecho las fotos y se las acababa de entregar.

La persona que gestiona el negocio estaba muy enfadada, pero no podía hacer nada, pues no tenían contrato.

En este caso, salieron perdiendo todos, el negocio y el diseñador. Porque no habían firmado el contrato. No había nada que obligara a trabajar al diseñador, y no lo había hecho, pero tampoco había nada que obligara a pagar, ni siquiera las fotos, al cliente.

El cliente no tenía web y, por ética, pagó las fotos, pero estaba muy frustrado. El diseñador se había quedado sin un cliente y, probablemente, con un dinero que contaba. Pero no había trabajado. Como no había contrato no tenía una obligación y no había tenido disciplina.

¿De verdad te tomas en serio tu negocio?

tomarte tu negocio en serioPuede que, si estás empezando, no veas la importancia de todo esto. Pero invertir tiempo en redactar tus contratos, si vendes servicios, o en solicitar que se firme uno si los recibes, al final es una garantía de éxito.

Y se supone que tu negocio es un proyecto real, no un pasatiempo. Algo serio de lo que vivir.

Haz este ejercicio de visualización para saber sí realmente estás implicado en tu negocio. Cierra los ojos. Bueno, mejor no los cierres aún, lee el siguiente párrafo.

Piensa en tu persona futura, dentro de dos años. ¿Qué estás haciendo? ¿Te dedicas a lo que te gusta? ¿Tienes tu negocio? ¿Funciona?

¿Qué es funcionar para ti? ¿Tienes ingresos, balance positivo al final de mes, tienes clientes, pagas tus impuestos? ¿Te sientes seguro? ¿Tienes tiempo libre y te olvidas del trabajo fuera de la jornada laboral?

Cierra los ojos ahora y visualízalo.

Cuando termines piensa que si quieres esa tranquilidad y ese tiempo libre sin preocupaciones tienes que hacer las cosas bien.

Y hacer las cosas bien es hacerlas de forma legal y honesta (aunque no siempre coincidan una cosa y la otra, lamentablemente).

La importancia de firmar un contrato.

las cláusulas de un contrato de serviciosLa importancia de firmar un contrato radica en que es un documento donde queda reflejado todo el trabajo, los tiempos y la inversión que se realizará en el mismo.

Y que obliga a ambas partes a cumplir puntualmente con sus tareas.

Tanto si vas a ofrecer servicios, como si vas a contratar uno, lo ideal es que exista un contrato en el que se reflejen los siguientes puntos, y que ninguna de las dos partes obtenga más beneficio del contrato que la otra.

Recordemos, la importancia de ser honesto.

En un contrato irán las siguientes cláusulas:

La duración del trabajo:

Si es un proyecto, el límite máximo de tiempo en ejecutarlo si ambas partes cumplen sus tareas adecuadamente.

Si es un contrato por un tiempo determinado, también quedará reflejado. Por ejemplo, un mantenimiento web por un año.

Los honorarios y la forma de pago:

Aquí se dejará claro cuánto debe pagar el cliente y cuándo debe hacer el pago, así como la formas de pago posibles.

Esas formas de pago se deberían haber acordado previamente, tanto en plazos como en el sistema de pago.

Por cierto, si das servicios, trata de cobrar por adelantado el 100%, pero si no es posible, al menos el 50%. Así te aseguras la implicación del cliente en el servicio.

Los trabajos que están incluidos. Y los que NO lo están.

Ésta es una parte muy importante en el contrato. Si no queda claro a qué te comprometes como prestador de servicios, el cliente siempre pedirá más, buscando los vacíos que hay en tu contrato.

Así que redacta la lista de las tareas que tienes que ejecutar.

Pero también una lista con las tareas por las que NO se ha pagado y, en el caso de que el cliente desee que se ejecuten, tendrá que pagar un añadido.

Confidencialidad y protección de datos.

¡Qué decir! El pan nuestro de cada día en la actualidad.

Asegura a tu cliente que vas a cuidar sus datos mejor que si fueran los tuyos.

Cuándo se puede rescindir el contrato.

Otra cláusula muy importante.

Si, a pesar de haber pagado, tu cliente no cumple con su parte en las tareas que debéis ejecutar o se retrasa mucho más de lo debido, afectando a tu calendario con otros clientes, debes estar cubierto.

Puedes pedir la rescisión del contrato, cobrando sólo la parte que hayas trabajado más una pequeña parte, estipulada en esta cláusula, por daños y perjuicios.

Esta cláusula también cubre al cliente, piénsalo sobre todo si tú lo eres, si el prestador de servicios no cumple puntualmente con la entrega o entregas del trabajo.

Otras cuestiones legales y garantías adicionales.

En esta última parte se deben incluir otros datos de información legal, como ante qué autoridad presentar una demanda por el contrato o algunas garantías, de devolución, etc. que des en tu servicio.

Y un último consejo de diseñadora web: cuando firmes un contrato de diseño, asegúrate que tanto el dominio como el hosting están a tu nombre y tú realizas esos pagos anuales. Es un seguro más en una relación ‘inestable’ con tu diseñador.

Espero que ahora mismo tengas mucho más claro que un contrato es algo imprescindible, un seguro para ambas partes. Y que si quieres ir en serio con tu negocio, si le das importancia a ser honesto, el contrato es una pieza clave en cómo llevarás tu negocio.

¿Le das importancia a ser honesto? ¿Lo dejas por escrito? ¿O confías en la suerte y en la buena voluntad? ¡Espero tus comentarios!

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