Dicen que si encuentras un trabajo con el que realmente eres feliz no volverás a trabajar en tu vida, vamos que vas a vivir eternamente de vacaciones. Como si eso fuera tan sencillo.

Es lo que tienen los dichos y los refranes, que a utópicos y ambiguos no hay quien les gane. Para empezar, tienes que saber qué te gusta… y qué le gusta también al resto, porque si no hay un grupo al que le guste, vas por mal camino.

Hacer lo que te gusta y ganar dinero, that’s de question.

Seamos sinceros y pongamos los pies sobre la tierra: la vida no es perfecta y no vas a encontrar un trabajo perfecto. Pero si eres consciente de que no todos los días van a ser buenos, soportarás mejor los malos.

Si tienes un trabajo donde te pagan justamente (o tú, bendecido por la Diosa Fortuna), da gracias, y no te relajes. El mercado laboral, tan influenciado por la publicidad y los vaivenes del destino, en manos de consumidores volubles, está constantemente cambiando. Y tú debes cambiar con él.

trabajar y formarse - Tony StarkBien trabajes por cuenta ajena o seas tu propio jefe, debes estar siempre formándote, aprendiendo de eso que te gusta y en lo que trabajas. Si realmente te gusta y estás hecho para ello, no te costará nada de trabajo estar al día y especializarte cada vez más. Incluso verás las modas pasar y anticiparás modas nuevas.

En cualquiera de las situaciones, tu capacidad de trabajo, de aprendizaje y de adaptación son claves para que vivas una vida (laboral) próspera y feliz… y eso se extiende a toda tu vida personal.

No estarás de vacaciones… pero casi.

Despedir al jefe y poner la música a todo volumen.

Vale, puede que tengas un jefe hiper-mega-guay-lo-flipas-de-humano-y-comprensivo. Seguramente me estás leyendo desde un país nórdico. O has encontrado un espécimen de una raza que está en franco peligro de extinción.

En caso contrario, es decir, el normal, bien no tienes jefe (ni trabajo) o bien tienes un jefe que deja bastante que desear. Te sugiero que empieces a pensar en tu vida futura y en tu salud (mental). No es bueno estarse quejando todo el día.

Mejor ocuparse que preocuparse.

Si estás leyendo esto es porque tienes una idea que te ronda la cabeza y quieres hacer algo. Te recomiendo este par de artículos en los que te hablo de lo necesario a nivel legal y a nivel personal para montar un negocio.

Piénsatelo, busca qué quieres hacer y lánzate. Despide a tu jefe (mejor si te despide él) y trabaja por y para ti (y tus nuevos clientes). Y podrás poner la música que te gusta en tu oficina… ¡¡¡y a todo volumen!!!

No estarás de vacaciones… pero casi.

El exceso de confianza tampoco es bueno: no eres Tony Stark.

No eres Tony Stark: ni tienes muchos millones para dedicarlos a tu futuro negocio ni, afortunadamente, tienes que salvar esta civilización (o lo que queda de ella). Y, espero, no eres un megalómano al que le gusta escucharse y que está encantado de haberse conocido.

Exceso de confianza - Tony StarkPuede que no tengas muchos recursos para empezar, por eso es clave que estudies bien todas tus opciones y analices tu producto y sus posibilidades de convertirse en algo que se venda, es decir, que sepas si le gusta a tus clientes. Escúchales y trabaja para ellos.

Los estudios de mercado están muy bien, pero no están a nuestro nivel, lo mejor es que empieces a vender cuanto antes. Y si se vende, ¡perfecto!, hay mercado y posibilidades de vivir de ello.

Recuerda que en principio deberás reinvertir prácticamente todo y ajustarte al máximo con el presupuesto para poder seguir adelante. Pero estás haciendo lo que te gusta, ¿no? Eso ya es, en sí, una diversión.

No estarás de vacaciones… pero casi.

No hay nada de malo en equivocarse.

Otra posibilidad, dentro de tu negocio, es que no sea rentable. Y no es una catástrofe, lo digo por experiencia, es un pequeño drama durante una semana, y poco más.

Yo he debido cambiar el rumbo radicalmente en un par de ocasiones: las ideas que tenía funcionaban, tenían público, pero el público no quería pagar por ello. Si una idea es buena pero no es rentable, deja de ser buena.

No todos los clientes son iguales, y no todos están dispuestos a pagar. Busca satisfacer a aquellos que pagan, los otros no son tus clientes, son tus lectores, fans o como quieras llamarlos. Pero tú trabajas para vivir, y no se vive de alabanzas (aunque de ellas se engorde).

Y tampoco es un drama tener que cambiar tu negocio porque te apetezca dedicarte a otra disciplina. Aunque esos cambios no suelen ser bruscos sino pequeños ajustes de dirección. Alguien puede pasar de ser músico en la Filarmónica de Viena al Country, pero… no a montar una taberna especializada en marisco en el norte de Escocia.

Que tu equivocación no sea una ilegalidad.

Si me aceptas un consejo, piensa bien lo que quieres hacer, organízate y busca aquello que necesitas. Y, sobre todo, ni te pases ni te quedes corto en el tema de la legalidad de tu nuevo negocio: lo primero te saldrá muy caro y acabará con tu sueño.

Lo segundo te dará un buen disgusto.

No estarás de vacaciones (a la sombra)… pero casi.

Te vuelvo a remitir a mi artículo en el que te hablo de tus obligaciones legales al montar un negocio.

Vivir eternamente de vacaciones, pero con algún descanso en pista.

Sí, está claro que estás haciendo lo que te gusta, pero a veces todo nos supera. Por muy bien organizado que estés, si tienes éxito, tu negocio llegará a superarte, te devorará, y te provocará un gran cansancio, en el mejor de los casos, y un estúpido estrés por no poder llegar a todo en el peor.

Para ese problema hay tres soluciones, que tienes que implementar una tras otra:

1. Sé muy organizado.

Debes ser consciente de hasta dónde puedes llegar y organizar tu tiempo y recursos para alcanzar el máximo objetivo humanamente alcanzable.

Y cuando la demanda te supere: bien, ganarás más dinero y podrás pagar a alguien. Delegar es una habilidad que se debería enseñar desde el parvulario. Piensa que ni tienes ni eres un JARVIS.

2. Ajústate al horario.

Una de las primeras tareas a realizar en tu negocio es el horario de trabajo. Cierto que en ocasiones (puntuales) y durante (cortos) periodos de tiempo nos lo saltaremos y haremos más horas de las debidas.

Pero que esos momentos sean puntuales y cortos. Os dejo aquí un párrafo en el que Susana Torralbo nos explica lo que le sucedió debido al estrés y la acumulación de trabajo.

“Lo confieso. Yo me he lavado los dientes con body milk mientras hacía repaso mental de todas las tareas pendientes. […] Ni siquiera me di cuenta del sabor, afanada como estaba en sacar espuma de aquel mejunje.

Mientras frotaba, contaba las horas que tenía el día. Intentaba convencerme de que me daría tiempo de hacerlo todo. Y eso, señores, es tocar suelo. Tener en la boca una buena cantidad de body milk y querer hacer espuma mientras diseñas mentalmente 3 webs y publicas en redes algo profesional a la par que divertido significa que hace mucho que has sobrepasado el límite de lo aceptable”.

(De su libro “Palabras con Efectos Secundarios”).

3. Márchate de vacaciones, muy, muy lejos.

No hace falta que te vayas a Islandia, a Nueva Zelanda o a Chile. Basta con que te alejes lo suficiente del trabajo. Por higiene mental. Aunque sea a las fiestas del patrón de tu pueblo, todo vale con tal de que te olvides del trabajo, como mínimo, tres días.

Vacaciones - Tony StarkEstá bien que vivamos haciendo lo que nos gusta, en unas eternas vacaciones, pero de vez en cuando está bien probar algo completamente distinto, aprender cosas nuevas, viajar, conocer otras gentes y otras culturas, probar algo de comida preparada por alguien distinto del cocinero habitual,

¿Quién sabe? Quizás volvamos con nuevas ideas para nuestro negocio.

Pero lo que es seguro es que volveremos con mucha más energía y ganas renovadas.

Summer is coming.

Yo ya oigo en mi cabeza repetirse constantemente “Summer is coming”, y estoy pagando todas mis deudas antes de cargar el 600, las alpargatas y marcharme para la playa.

Y tú, ¿qué haces este verano?

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