Hace al menos 7 años que no compro ni una sola prenda en esos famosos grandes almacenes. Desde que sucumbieron al “horror vacui”, lo que en diseño web alguien ha empezado a llamar el temido efecto “enanito de jardín”.

Su transformación sucedió, prácticamente, de la noche a la mañana. Un día podía ver tranquilamente lo que había en perchas y expositores, disfrutar de colores y formas y, al día siguiente, todo estaba allí.

Y cuando digo todo, me refiero a todo: no cabía ni una prenda más en los percheros, los estantes parecían un mercadillo y no había espacio en los pasillos para hacer lo que su nombre indica, pasar.

Contrariamente a lo que se pueda pensar, no es la mejor estrategia. Y es “un estilo” que delata inmediatamente al diseñador principiante, al no profesional.

Definir lo más importante y priorizar el resto.

Enanitos de jardín - definir lo más importanteEl negocio es tuyo y tú sabes mejor que nadie qué es lo que ofreces, cuál es tu estilo y cuáles los elementos más importantes que te definen como marca.

Y si aún no lo sabes, deberías pararte y organizar tus ideas para tenerlo lo más claro posible, por el bien de tus clientes. Y por el tuyo, en definitiva.

Pero no eso no significa necesariamente que vayas a saber plasmarlo en tu identidad visual, tu logotipo, tu web y tu tienda online.

Una de las capacidades que deberías adquirir, tanto si vas a diseñar tú tu propia identidad visual y tu web, como si vas a encargarlas, es el ser capaz de transmitir ese “savoir faire” de tu marca. Ese estilo, esa forma de hacer las cosas.

Sin embargo, si eres un “hombre-orquesta” (de los que quieren diseñar la web de su negocio) es mucho más difícil darse cuenta de estamos sucumbiendo al temido efecto “enanito de jardín”.

En el mejor de los casos, es muy probable que tu web tenga información excesiva, o mal categorizada.

En el peor, será una web llena de botones que invitan a comprar o visitar tal o cual página, llena de objetos en movimiento. Y eso no invita a pasar al cliente, más bien lo horroriza.

El temido efecto “enanito de jardín”.

¿Alguna vez has visto uno de esos enanitos que se ponen en los jardines? Son taaaaan monos… Compras uno y queda gracioso, luego compras otro, y otro y otro más. Finalmente, después de reunir una población de enanitos similar a la población de millonarios del Principado de Mónaco, has conseguido el efecto contrario al que pretendías. El jardín (o terraza) están atestados de personajes que dan un poco de grima y bastante miedo. El suficiente para que tengas pesadillas.

Piensa si quieres dar esa impresión a tus posibles clientes. O si los enanos lo que están haciendo es socavar los cimientos de tu negocio.

Ahora imagina pasear por un jardín botánico, donde las plantas están ordenadas por regiones y continentes, donde hay un tono común (el verde) y letreros muy bien integrados que nos dan toda la información necesaria en unas pocas líneas.

¿No crees que a tu cliente le gustará más esa experiencia? ¿No crees que tu tienda debería parecerse más a una tienda de ropa elegante que a un mercadillo? ¿No estarías dispuesto a pagar más por un producto en una de esas tiendas que en un tenderete a pie de playa? ¿No da la impresión de que se preocupan más por sus productos (y sus clientes)?

La importancia de dar un aspecto profesional.

enanitos de jardín - aspecto profesionalAl igual que tú sabes cuáles son las últimas tendencias en tu mercado, el mercado web sigue unas determinadas tendencias. Esas tendencias se refieren a la tecnología, en constante evolución, pero también a la estética.

La estética, ésa sí, muchas veces viene determinada por tu mercado. Pero hay algunos puntos en los que siempre se coincide: información estructurada, navegación clara, posibilidad de contacto, interacción cada vez más inmediata,…

Piensa que en tu web debe encontrarse toda la información imprescindible de tu negocio. Nunca debes aportar un exceso de información. Un cliente nunca leerá todo si considera que es un trabajo excesivo que no compensa el beneficio que necesita en ese momento.

Como clientes, nuestra forma de actuar es leer un poco y, cuando estamos tomando la decisión de compra, leer una decena de opiniones y ponernos en contacto con el vendedor. Es en ese momento cuando podrás aportar toda la información adicional, justo cuando el cliente la necesita y la pide.

Ahí es donde debes conquistarlo… pero no podrás hacerlo si tu web no es lo suficientemente atractiva. Ése es el primer paso de vuestra relación.

¿Quién es el mejor diseñador web para ti?

Los servicios de un diseñador profesional te permitirán evitar los problemas en los que puedes caer en tus diseños. Te aportarán un punto de vista, fresco y especializado, que dará una nueva vida a tu negocio.

Un buen profesional sabrá hacer las preguntas correctas para poder captar la esencia de tu negocio. Y sabrá transmitir esa esencia con claridad y elegancia.

Un buen diseñador web utilizará un montón de cosas útiles en tu web, pero no todas, y sabrá integrarlas perfectamente, respetando tu identidad visual. Y te recuerdo que eso es más que un logotipo bonito hecho por alguien que sabe dibujar. O incluso usar un programa de diseño.

Lo más importante: “quedar como amigos”.

Dicho todo lo anterior, te das cuenta de que debes escoger el diseñador que encaje contigo y con tu negocio. De nada sirve que sea el mejor, muy caro, si luego no os entendéis. Piensa en que será un matrimonio temporal, pero que debéis convivir en amor y armonía durante una temporada.

Piensa en que debéis quedar “como amigos”. Y a lo mejor, la vida vuelve a uniros.

Por ello es tan importante una sesión de diagnóstico en la que tú y esa persona que va a trabajar contigo (más que para ti) os conozcáis. Si desde el principio no hay “feeling”, mejor que lo dejéis.

Buscar alguien especializado en la tecnología que quieres utilizar – si vas a mantener tú tu propia web posteriormente – o en el mercado en el que te mueves, te ahorrará mucho tiempo y trabajo.

A modo de resumen…

Y si buscas un diseñador “low cost”… piensa en todas las ventajas que vas a perder. Y luego piensa si tus productos y tus clientes se merecen eso. Y en que tú también te tendrás que convertir en un profesional “low cost”.

Cada producto tiene su precio de acuerdo a su calidad. Y está claro que el trabajo de calidad no es para todo el mundo. Saber eso te ahorrará muchos disgustos en tu negocio. Y te ayudará a poner el foco en el cliente que realmente te interesa.

Y tú ¿eres de los que les gusta el DIY y quieres diseñar tu web? ¿Tienes claros los puntos más importantes de tu negocio y su jerarquía? ¿Eres un profesional especializado? Y, por último ¿conoces a tu cliente?

Artículos relacionados: