Si hasta ahora, en esta trilogía dedicada a los Lannister, hemos hablado de tus obligaciones como autónomo a la hora de presentar declaraciones de impuestos y de cómo se calculan las mismas, así como de la obligación de facturar y de la mejor forma de hacerlo, ahora les llega el turno a otras deudas.

Utilizando la calculadora freelance de Laura López Fernández, te voy a explicar cuáles van a ser tus principales gastos y, si accedes a dicha aplicación (también tienes la versión para móvil de la App), podrás saber lo que debes cobrar a la hora para ser rentable.

Los gastos principales que tiene tu negocio.

¿Has trabajado o trabajas actualmente como empleado por cuenta ajena? Si es así, sabrás que, si eres una persona responsable, desde tu hora de entrada al trabajo hasta tu hora de salida, salvo los descansos pertinentes, estás continuamente “produciendo”.

Tus jefes te pagan por hora y tú tienes un valor a la hora, que es neta de producción para la empresa. Pero… cuando tienes tu propio negocio las cosas no funcionan así. Ahora podrás ponerte un poco en la piel y los zapatos de tus jefes y entender los costes y gastos que tienen, y por qué no todos los ingresos se convierten en beneficios.

Voy a usar para ello dos imágenes extraídas de la aplicación “Calculadora Freelance”. En la primera haces una estimación de las horas que vas a trabajar al día y de los días que vas a trabajar a la semana. Piensa que sobre ese dato se hace el cálculo. Luego las cosas… suelen ir por otros caminos, dejémoslo ahí. Aunque desde aquí voy a intentar que no te ocurra a ti.

Calculadora Freelance - Horario

En la segunda imagen, la más interesante, empiezan los cálculos reales.

Calculadora Freelance - Gastos y Cálculo de Coste Mínimo por Hora

Haz una estimación real del sueldo que te gustaría ganar.

Piensa en algo que sea lógico: ni muy bajo ni excesivamente alto. ¿Te conformas con ser, en principio, “mileurista”? Te lo voy a permitir, pero sólo en principio, debes aspirar a más.

Calcula los días de fiesta, de vacaciones y… de baja.

Aunque siempre estamos dispuestos a hacer más trabajo de lo que en principio hemos decidido (para eso el negocio es nuestro), es importante que nos hagamos el firme propósito de no trabajar, salvo en cortos periodos de tiempo, mucho más de lo que hemos planteado en la aplicación.

Ah! Las bajas no es obligatorio tomárselas en serio, a no ser que sea necesario.

Horas de trabajo que se dedican a reuniones…

O al correo electrónico, o a la compra de materias primas u otro tipo de productos, o a la atención al cliente, o a hacer presupuestos…

Fíjate en la anotación de la autora en dicha sección: empleamos en esas tareas administrativas y que no se pueden facturar al cliente ¡hasta un 50% de nuestro tiempo de trabajo!

Por ello es tan importante que tengas un buen gestor de tareas y que te organices infinitamente bien el tiempo de trabajo.

Paga las facturas.

Si, como yo, trabajas desde tu casa, ya sabrás que es infinitamente difícil desgravarte parte de la factura eléctrica, de la calefacción, del agua, del teléfono o del coche, si no es exclusivamente de la empresa.

Pero el hecho de no poder desgravártelo no significa que no tengas esos gastos. Y de algún sitio hay que sacar para pagarlos. Al fin y al cabo, sabes que gran parte de ese gasto lo efectúas en tu labor profesional.

Por ello es necesario que incluyas en esa sección tus gastos, al completo, en toda esa serie de epígrafes que tan bien están indicados.

Los beneficios.

Los beneficios de tu empresa son los ingresos que obtienes (o quieres obtener) menos los gastos que tienes. Dentro de los gastos se incluye el sueldo, no podemos estar a expensas de tener beneficios para poder cobrar un sueldo.

Los beneficios son eso, lo que realmente ganas cuando también cuentas como gasto tus horas de trabajo. Y los beneficios pueden servirte para crecer en tu negocio, o al menos una parte debería servirte para ello, para tener un “colchoncito” para cuando hay problemas imprevistos, para tu jubilación,…

Y uno de los fines mejores en los que invertir tus beneficios es en formación. Todo lo que te formes en tu campo – y en otros que te interesen y te sean útiles – redunda en beneficio para tu negocio. Piensa que inviertes en ti y en él a la vez. ¡Qué mejor inversión!

No te niegues a obtener beneficios, eso es lo que nos da nuestra razón de ser. Para llegar a final de mes nos basta con un trabajo por cuenta ajena (o dos) pero tener tu negocio es para vivir la vida que tú quieres.

Y eso, no nos engañemos, cuesta dinero. No pretendo que te propongas ser rico o trabajar sólo 4 horas a la semana, no. Sino que tengas tu negocio, con tranquilidad, y puedas vivir la vida que quieres haciendo lo que más te gusta, aquello que dominas y sabes que puede ayudar a los demás.

¿Cuántas horas se trabajan (y se cobran) como autónomo?

¿Se factura por horas al cliente?

Como has visto en los párrafos anteriores, no todas las horas que se trabajan se pueden facturar al cliente. Pero, si has seguido los pasos, la calculadora te dirá cuánto debes cobrar por cada hora trabajada para que tener tu negocio sea algo rentable, no ruinoso.

No se factura por horas al cliente, al cliente se le factura por servicios entregados o por productos vendidos. Pero sí que es cierto que debes ser muy cuidadoso a la hora de calcular cuánto tiempo es necesario para completar el servicio o para producir esos objetos que vendes.

Vender por debajo de costes es dirigirte, sin que nadie te obligue, al cierre de tu negocio.

Facturación mensual, trabajos low-cost y paquetización.

Piensa en ese dato que te da la calculadora: cuánto debes facturar al mes.

Es algo orientativo: habrá meses que factures más y otros que no llegues. Ese dato es tu media anual. Pero debes aspirar a ella.

Puede que tu negocio sea algo estacional (o mucho) o puede que tengas picos de trabajo y periodos en los que estés “mano sobre mano”. Debes ser inteligente en ambos periodos.

No alargues innecesariamente los periodos de estrés. Si ves que tu vida va siempre a ese ritmo, debes parar en seco y cambiar radicalmente: hay algo que definitivamente no funciona.

Así no disfrutarás tu negocio, tu trabajo y mucho menos tu vida.

La formación, la piedra filosofal de tu negocio.

Y en los periodos de poca actividad, no te pares… sigue investigando, creando y, sobre todo, formándote. No hay mejor momento que ese para formarte.

Trabajar a bajo precio, ofrecer servicios o productos low-cost, por debajo de sus costes, no te llevará a triunfar con tu negocio. Más bien todo lo contrario.

No tendrás tiempo para innovar, para crear idas nuevas, pues vivirás preso de pagar las facturas y seguir produciendo como un loco.

Te lo digo por experiencia, por ese camino las cosas nunca mejoran y, finalmente, debes cerrar ese negocio que amas, al que has entregado tanto tiempo y esfuerzo y que has hecho crecer, pero que está muy malcriado…

La solución: paquetizar tus servicios.

En el caso de que tus posibles clientes no puedan pagar tus precios, divide, haz paquetes de productos o servicios de menor coste, pero que sean rentables para ti.

Piensa que alguien puede querer ir contratando pequeños servicios poco a poco y finalmente, a lo largo de un periodo de tiempo, terminará por pagar tu servicio al precio que realmente tú le has puesto. Pero no tendrá que hacer un único desembolso y tú no tendrás que cobrar a plazos o quedarte sin el trabajo.

Irás trabajando en pequeños servicios, que cobrarás inmediatamente, que te ocuparán menos tiempo y te dejarán tiempo para trabajar para otros clientes.

Sabes que si el cliente queda satisfecho, si le gustan los resultados y le has tratado bien, entendiendo sus necesidades y no sólo las tuyas, volverá. ¡Y te recomendará!

Si no aspiras a cobrar el mínimo, mejor que lo dejes.

Y ahí va mi último consejo: eres libre de conducir tu negocio como te parezca más oportuno pero… si no vas a cobrar ese mínimo que lo hace rentable, te aconsejo que lo dejes hoy mismo: ahorrarás tiempo, dinero y, sobre todo, disgustos.

Y te lo dice alguien que creó una web de noticias deportivas del motor que llegó a tener más de 500 mil visitas al mes. Y que no daba para más que pagar el servidor y algún otro gasto accesorio más.

Hay cosas que no funcionan, que no tienen clientes y que, por muy románticos que queramos ser, son relaciones condenadas al fracaso… como así me ocurrió.

Fue bonito mientras duró. Dolió la separación. Pero era lo mejor para todos.

Un negocio, lo miremos como lo miremos, está para hacer dinero.

¿Tienes un negocio en marcha? ¿Estás conforme con tus ingresos? ¿Quieres montar un negocio? ¿Cuál es tu filosofía financiera? Cuéntamelo en los comentarios.

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