Suele ocurrir. Cuando comenzamos a construir nuestro “pequeño imperio” queremos abarcarlo y controlarlo todo. Queremos tener muchos clientes, y ampliamos nuestra gama de servicios y productos hasta el infinito. Queremos estar al día de todo lo que sucede en el mercado, llevar la gestión de nuestro negocio, encargarnos del diseño, de las redes sociales, el SEO, escribir en el blog,…  Y nos equivocamos. Hoy te hablaré de la importancia de simplificar tu negocio para no ir a ciegas.

Cerrar los ojos y seguir adelante.

La mejor forma de concentrarse es cerrar los ojos. Al no recibir los constantes impactos visuales a los que estamos expuestos de continuo en esta sociedad podemos enfocar nuestros pensamientos. Nos desprendemos de todo lo accesorio y nos centramos en lo verdaderamente importante.

Y eso es lo que tienes que hacer para dirigir correctamente tu negocio: desprenderte de todo aquello que te está distrayendo, de lo que te impide alcanzar tus metas.

Simplificar, en todos los frentes.

Enfocando tu trabajo serás más efectivo, pues harás tan sólo las tareas necesarias para lograr tu objetivo. Por ello debes tener claro que casi cada parte de tu trabajo actual (o futuro) se puede optimizar para dar el mayor rendimiento en el menor tiempo posible.

Simplificando tus productos o servicios.

Aunque de esto se puede escribir mucho y se pueden dar muchas razones a favor y en contra, mi consejo es que simplifiques tu cartera de productos o servicios.

Si estás posicionándote como una pequeña empresa o como una única persona al frente de un negocio y ofreces muchos productos o servicios distintos estarás dando, sin quererlo, una mala imagen.

¿Por qué? El cliente pensará que una sola persona o una pequeña empresa no puede dar calidad abarcando un amplio cartel de servicios o productos. Es materialmente imposible.

Y, si lo piensas, siempre hay algo en lo que eres un experto y cosas que, simplemente, se te dan bien. Posiciónate como un “experto” aunque vendas menos cantidad… y podrás subir el precio.

Serás un restaurante de lujo, muy especializado, en lugar de un take away. Piensa en tomarte una pizza en buen restaurante italiano. Ahora compáralo en lo que piensas de la comida en un sitio donde venden bocadillos, hamburguesas, pizzas, ensaladas,… Si hasta piensas que no puede tener calidad.

Posiciónate como un experto que da un producto o servicio de calidad.

Simplificando tareas en tu negocio.

Cuando tienes un negocio, o cuando estás poniéndolo en marcha, tienes mucho que atender. Organizarte correctamente y seguir un proceso de trabajo lógico te ayudará a ganar “tiempo extra” y vivir una vida más tranquila.

Tareas que se pueden delegar.

No voy a volver a insistir aquí sobre la conveniencia de delegar tareas en las que no eres experto o en las que no puedes estar continuamente al día de lo que ocurre (como las cuestiones legales, si no eres una gestoría).

O tareas menos importantes que te ocupan un tiempo que sería más productivo dedicándolo a aquello en lo que eres realmente experto (como el diseño de tu identidad visual o tu web, si no eres diseñador).

Por experiencia propia puedo decirte que el dinero invertido en esos servicios transversales de tu negocio se recupera fácilmente al poder dedicar el tiempo a producir aquello en lo que eres experto.

Lo mismo ocurre con la formación: comprar una formación de calidad siempre te resultará más rentable, por lo personal y especializado de la misma, que comprar cursos baratos en plataformas low-cost o intentar aprender por uno mismo – desde cero – con tutoriales en vídeo gratuitos.

Tareas que tenemos que realizar nosotros.

Llegamos aquí al punto más importante y que se merece un post para él solito. Y lo tendrá. La organización del trabajo que tenemos que realizar nosotros y sólo nosotros.

A la hora de trabajar en tus productos o servicios, por mucho que te guste, tienes que ser metódico y seguir una disciplina clara que te ayude a completar las tareas en el orden oportuno y en la fecha prevista.

Para empezar, debes ser consciente del trabajo que puedes abarcar y no comprometerte a más. Si te has posicionado correctamente, tus clientes querrán trabajar contigo, y no con otros (a no ser que vengan aconsejados por ti).

Estos clientes fieles podrán esperar a que llegue su turno, pues saben que van a recibir atención plena por tu parte.

Si nos comprometemos con demasiados clientes, el resultado suele ser el contrario al pretendido: dispersamos los esfuerzos, atendemos mal al cliente, y terminamos cansados y aborreciendo nuestro propio trabajo, ese que tanto nos gustaba.

La gestión del tiempo, otro elemento fundamental.

Para concluir, hablaré brevemente sobre la gestión del tiempo del que dispones en tu jornada laboral.

Es muy importante conocer perfectamente el tiempo empleado en cada una de las fases de creación de tus productos. Eso te ayudará no sólo a gestionar tu calendario y a ajustar fechas con tus clientes. También te dará una idea de lo que valen tus productos o servicios.

A la hora de terminar un trabajo tienes que tener claros los tres elementos de los que se compone tu proyecto, desde el punto de vista temporal. Esos elementos son la fecha de entrega, conocida como “dead-line”, el tiempo que necesitas invertir en terminar el trabajo, que nunca será menor del que habías planificado (y puede que sea mayor), y las horas que tienes estipuladas en tu jornada laboral.

Es mejor que tus cálculos de tiempo invertido para terminar el trabajo sean correctos, pues sino eso puede afectar a la fecha de entrega, causando una mala impresión. Tratando de evitar retrasos, seguro, alargarás tus jornadas laborales. Eso, a corto plazo, te lo puedes permitir. Pero no trabajes siempre así, pues afectará a tu salud, física y mental.

Aumentando la productividad.

Aunque hablaré más profundamente de estas herramientas, es muy útil que uses una aplicación de gestión de tareas, como Asana, o que las gestiones con una buena aplicación de calendario, que puede incluso organizarlas por horas.

Como guinda del pastel te invito a que estudies todas tus tareas y las dividas en subtareas. Y que estas subtareas, a su vez, la reduzcas a su mínima expresión. Algo de lo que ya te hablé en el post en el que tú y yo luchamos contra la procastinación.

Busca la división en tareas que no te requieran más de una jornada laboral y tendrás la clave del éxito en tus manos.

Repito, de esto hablaré de forma mucho más extensa, pero jerarquizar, dividir y ordenar en el tiempo te llevará a lograr tus objetivos con mucho menos esfuerzo, sobre todo mental.

Y tú ¿utilizas algún sistema de trabajo que simplifique tu vida? ¿O eres de los que vive en un constante caos organizativo? ¡Cuéntamelo en los comentarios y trataré de ayudarte!

Imágenes propiedad de Netflix.

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