Olvídate de todo lo que te han enseñado a nivel técnico hasta ahora: la importancia de la velocidad en el mundo online no tiene nada que ver con tu red, con tu proveedor o con lo optimizadas que tengas tu web y tu tienda online.

La velocidad en el mundo online está directamente relacionada con la rapidez con la que tú vayas alcanzando tus metas, en principio metas volantes, hasta llegar a tu destino, o al menos a tu primer destino, pues después llegarán otros.

Te estoy hablando de plazos y de la necesidad no sólo de marcártelos, sino también de cumplirlos: si no cumples contigo mismo, ¿quién te asegura que cumplirás con tus clientes? Y te puedo asegurar que, por muy justificado que esté, no cumplir un plazo con un cliente es nefasto para el negocio. Independientemente de que ellos no suelan cumplir sus plazos, sobre todo a la hora de pagar.

¿Pensando en montar un negocio? La mejor manera de hacerlo rápidamente.

La organización del tiempo y del trabajo una vez que estás funcionando, estés obteniendo beneficios o no, llegará de forma natural si eres una persona disciplinada y te obligas a realizar una serie de tareas y las ajustas correctamente en el tiempo.

Eso se aprende poco a poco y sólo mediante la repetición, los fallos y los aciertos posteriores. Aunque desde aquí te daré una serie de consejos y herramientas para que aprendas cuanto antes y sin dolores de cabeza.

Sin embargo, es  imprescindible que justo antes de lanzarte a crear algo te sientes delante de un calendario o de un gestor de tareas (con calendario incluido, of course) y te pongas plazos.

Fase 0. Calcula correctamente tu presupuesto y haz una estrategia de precios.

Sabes qué vas a vender, y es la hora de ponerle precio. Tienes que pensar en la mejor situación: en un par de años estarás viviendo de tu negocio, y debes hacer una estimación de ventas (lo máximo que podrías producir y, por tanto, lo máximo que podrías vender) y el precio que tienen que tener esos productos para cubrir gastos, darte un sueldo digno, reinvertir y tener beneficios en la empresa.

¡Ah! Recordarte que un sueldo ¡no son beneficios!

Piensa que no eres un negocio “low cost”. Lo tuyo es artesanía y eso no se vende a precio de costo, tus piezas son únicas. Hagas lo que hagas: ¿te dedicas al diseño web y haces webs a medida? ¿Cuánto tardas? ¿Acaso no es un trabajo que merezca mimo y dulzura? ¿Acaso no es algo único para tu cliente que le ayudará a lograr unos objetivos de negocio (y vida)?

¿Te dedicas a la fotografía? ¿Haces verdaderas piezas artesanales únicas y hechas con todo el cariño para personas especiales? ¿Tienes unos conocimientos muy específicos sobre algo y ofreces un producto único que tus clientes valoran? La mejor forma de que alguien valore tu trabajo es que pague por él un precio justo.

Otros puntos de vista que leer.

Sobre esto ha escrito Elena – Meisi en su blog, en este artículo

Y si quieres tener una idea más o menos aproximada de lo BÁSICO que necesitas para poner precios, te invito a que uses la calculadora freelance de mi querida Laura López Fernández (a algunos les salvó la vida un DJ y a mí me la salvó ella, a nivel profesional, por supuesto).

Y repito, esos sólo son los precios base, por encima de ahí hay que ponerlos, nunca por debajo.

Esta fase 0 no debería costarte más de 2 ó 3 días, pero te doy una semana para que cumplas con tus tareas.

Fase 1. Empieza con los requerimientos presupuestarios.

Tu negocio necesita una inversión a la que no puedes hacer frente tú mismo – aunque te he aconsejado que tu negocio sea low cost, a nivel de necesidades, al menos en principio. Deberás buscar esa financiación antes de empezar a pensar en otra cosa.

Si la encuentras, perfecto, a partir de ahí podemos empezar a trabajar en el siguiente paso, el primer obstáculo está salvado. Si no, aquí te dejo unos consejos.

Para esta fase te doy 2 semanas. En ellas no es necesario que tengas el dinero en tu mano, pero sí que tengas claro de dónde va a llegar, con un 100% de seguridad. ¡Nunca te lances antes!

Fase 2. Sigue con los requerimientos administrativos.

Como ya te indiqué en un post anterior, los trámites administrativos nos pueden quitar las ganas de todo. Por eso es necesario buscar ayuda experta: nos ahorrará tiempo y disgustos (e incluso algunos euros).

Cumple con todos esos requerimientos de entrada cuanto antes, para poder empezar a trabajar en lo que realmente sabes hacer.

Y así tus primeros ingresos (digo ingresos, que no beneficios) llegarán en meses, o incluso semanas.

Esta fase es la más fácil y corta: una vez que tengas seleccionada la asesoría/gestoría que te ayudará (dicha selección no debe llevarte más de una mañana), ponte en contacto con ellos. No tardarán en responderte. Entrégales la documentación que te piden y olvídate de todo: pasa a la siguiente fase.

Fase 3. Comienza a trabajar en tu negocio.

Y ahora llega el momento de la verdad: debes comenzar a trabajar en la parte más importante, la producción, pero también la más divertida. Todas las fases anteriores se han centrado en tareas no sólo importantes, sino imprescindibles. Sin embargo, no eran lo que tú sabes hacer.

Llega el momento de lucirte y comenzar a crear (y vender).

Pero eso te lo contaré en mi próximo post, la segunda parte de éste, pues veo que voy camino de la eternidad. En esa parte de hablaré de tiempos y plazos de forma más concreta aún, para que sepas cuánto vas a tardar en estar a pleno rendimiento, tanto si te dedicas en cuerpo y alma a tu negocio como si “tan sólo” es un side-project.

¿Tienes ya pensados tus primeros pasos? ¿Cuándo quieres empezar a trabajar sobre tu negocio? ¡Cuéntamelo mientras esperas la llegada de la segunda parte!

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